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¿Qué edad....?

En la idoneidad se establece la franja de edad aproximada que se ajusta a las capacidades de integración de la familia.  Sin embargo, es muy difícil imaginar un niño hasta tres años o un niño de tres a seis años y, de hecho, las diferencias evolutivas que hay dentro de cada rango de edad pueden ser muy importantes.

 

A pesar de que estos grupos de edad son más o menos amplios, en nuestra imaginación tenemos un niño concreto con una edad más o menos determinada (un bebé, un niño que ya anda, uno que irá al colegio...) y podemos sentirnos frustrados si el niño, a pesar de estar en la franja de edad solicitada, no tiene la edad que imaginábamos.

Por ello será importante hacer el esfuerzo de imaginar y esperar al niño en todas las etapas del desarrollo que abarca nuestro ofrecimiento.

Por otro lado, aunque esa edad sea exactamente la misma que teníamos en mente, la experiencia previa de los menores puede hacer que tengan comportamientos que no son esperables en los niños que conocemos de esa edad. Podemos encontrarnos con niños de casi tres años que todavía no andan o no saben masticar y, por el contrario, con niños de cinco años con un nivel de independencia casi adolescente.

La mayoría de los niños que han vivido en entornos de privación llegan con conductas que nos resultan muy nuevas, algunas porque son raras en nuestro contexto y otras porque son difíciles de manejar (dificultades de atención, exceso de actividad, dificultades para el autocontrol y para aceptar el control externo –normas y límites-, dificultades en el desarrollo del lenguaje, dificultades de integración social y escolar).

Hay que tener en cuenta que, éstas son conductas que les ayudaban  a sobrevivir y a estar adaptados en ambientes de dificultad o de institucionalización que nos son muy ajenos.

A esto hay que añadir que con la adopción internacional introducimos una nueva ruptura en la historia de vida del menor, relacionada con el alejamiento de todo aquello que conoce y forma parte de su vida.

A pesar de que la realidad de cada país de origen y de cada niño es muy diferente sería bueno que hiciéramos algunos ejercicios de empatía y de ponernos en el lugar de los niños antes de decidirnos a adoptar.